Declaración de Fe y la Sana Doctrina
- Pastor David Saldivar

- Dec 9, 2020
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No cabe la menor duda que hay temas que son triviales en la Biblia, pero hay otros que no son negociables. Estos conforman lo que se conoce como la sana doctrina, la cual es el conjunto de verdades y doctrinas bĆblicas que son consistentes con la suma de la verdad y que demuestran el carĆ”cter de Dios desde GĆ©nesis hasta Apocalipsis.
La Gloria de Dios y su naturaleza
Las Escrituras y la Iglesia testifican que Dios es Uno y Trino a la vez. La narración bĆblica revela y testifica que hay un solo Dios y que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y EspĆritu Santo.
1. Dios el Padre - Dios el Padre es el Creador, Sustentador y Juez de todas las cosas, y Ćl creó todas las cosas, visibles e invisibles. Ćl creó al hombre a Su propia imagen para la comunión y para satisfacer los deseos de Su corazón y ahora estĆ” llamando a cada hombre a regresar a SĆ mismo a travĆ©s de Cristo despuĆ©s de la caĆda del hombre. La esencia del discipulado es restaurar la gloria de Dios en los redimidos para el testimonio de quiĆ©n es Ćl.
2. El Hijo - Jesucristo es Dios. Ćl ha estado junto al Padre y el EspĆritu Santo desde el principio, y por Ćl fueron hechas todas las cosas. Para la redención del hombre, JesĆŗs dejó el cielo y se hizo carne por el EspĆritu Santo y nació de la virgen MarĆa. La Biblia presenta a Cristo con dos naturalezas: Divina y humana. Creemos que el espĆritu de la Palabra es el testimonio de Cristo.
3. El EspĆritu Santo - El EspĆritu Santo es Dios, SeƱor y dador de vida, activo en el Antiguo Testamento y dado a la Iglesia en plenitud en el dĆa de PentecostĆ©s. Ćl capacita a los discĆpulos para que se comprometan con la misión de Dios, limpia al hombre de la vieja naturaleza y nos conforma a la imagen de Cristo. El bautismo en el EspĆritu Santo, posterior a la conversión, libera la plenitud del EspĆritu y se evidencĆa en los frutos y dones del EspĆritu Santo y el poder del testimonio del creyente del Cristo resucitado.
Las Escrituras
Afirmamos que la Biblia es la única Palabra de Dios infalible e inspirada, y cuya autoridad es suprema, absoluta y eterna. No se puede agregar, restar, ni reemplazar en ningún aspecto. La Biblia es la fuente de toda doctrina, instrucción, corrección y reprensión. Contiene todo lo que se necesita para guiar a la piedad y nos marca el camino del estilo de vida cristiana.
El Evangelio del Reino y la Salvación
Creemos que la Escritura declara claramente que la salvación es un don gratuito de Dios, basado en los mĆ©ritos de la muerte de Jesucristo, y se apropia en el creyente a travĆ©s de la fe bĆblica-profĆ©tica. Creemos que la salvación no puede entenderse fuera del contexto del SeƱorĆo de JesĆŗs en la vida del discĆpulo. El Ć©nfasis de las Escrituras no es que alguien sea salvo para ir al cielo (aunque eso es parte del paquete), sino que somos salvos de los efectos del pecado, principalmente para manifestar la nueva vida de victoria a travĆ©s del poder del EspĆritu y experimentar la plenitud del Reino de Dios en el EspĆritu. Las Escrituras presentan claramente el Evangelio del Reino, no el Evangelio de la Salvación. La salvación entra en vigor mediante el arrepentimiento personal, la fe en el SeƱor JesĆŗs (justificación) y la convicción personal (aceptación) en JesĆŗs como SeƱor y Salvador (regeneración). La nueva vida en Cristo incluye los privilegios de adopción y herencia en el reino del Hijo amado de Dios. La salvación es un acto de libre albedrĆo en respuesta al amor personal de Dios por la humanidad y la obra de Dios a travĆ©s de Su EspĆritu en cada persona que le responde. En ese contexto, creemos que es la voluntad de Dios que todos se arrepientan y lo conozcan. Su llamado encontrado en la totalidad del Evangelio del Reino estĆ” seguro en el compromiso eterno e inmutable de Dios, que no miente y estĆ” para siempre. Este llamado a la fe y al arrepentimiento debe producir un estilo de vida activo de obediencia amorosa, transformación guiada por el EspĆritu y servicio centrado en los propósitos redentores de Dios.
La Nueva Vida en Cristo
Creemos que las Escrituras describen la vida del discĆpulo en este mundo como un equilibrio entre la obediencia que se da un hecho como hijos de Dios y lo que nos es dado por Gracia de acuerdo con nuestra fe y madurez. Por lo tanto, la provisión de Dios para sus hijos es absoluta y completa. Las promesas son definitivas y no caducan. A diferencia a la salvación, que sucede de un momento a otro, la causa fundamental de las deficiencias de un hijo de Dios y de la Iglesia, se deben a que la santificación es de naturaleza progresiva. La vida cristiana estĆ” llena de pruebas y guerras contra un enemigo espiritual. El discĆpulo estĆ” llamado a una liberación total de la condenación y la influencia del pecado para poder experimentar la plenitud del Reino de Dios en su vida. Para aquellos que permanecen en Cristo hasta su muerte o Su regreso, las promesas de bendición eterna en la presencia de Dios estĆ”n aseguradas. Permanecer fiel a travĆ©s de todas las circunstancias de la vida requiere que el discĆpulo camine en el EspĆritu y busque continuamente la vida llena del EspĆritu a travĆ©s de la decisión personal de morir a los deseos y pasiones de la carne y tomando su cruz y siguiendo a JesĆŗs a la misión.
La Iglesia
El objetivo de la Iglesia es hacer discĆpulos de todas las naciones, manifestar la multiforme sabidurĆa de Dios a los principados y potestades y presentar a los santos completos en Cristo. Nuestra filosofĆa es que el ministerio quĆntuple de Efesios 4 gobierna la Iglesia. Lo hace por medio de equipar y pastorear a la Grey de Dios. Cualquier función u operación, que se manifiesta segĆŗn la mezcla de dones, la unción y la experiencia del lĆder/discĆpulo, es una expresión comĆŗn de la multiforme sabidurĆa de Dios. Y asĆ, la Iglesia no se limita a la expresión de un grupo institucionalizado de creyentes, sino que puede emerger en una comunidad orgĆ”nica de discĆpulos que estĆ”n proclamando y multiplicando la Gloria de Dios como lo vemos claramente en el libro de los Hechos. En Ćŗltima instancia, creemos que Dios delega autoridad que requiere estructura. En este contexto, la cultura de una iglesia local es un equilibrio entre la autoridad de la congregación y el de los ancianos tambiĆ©n conocido como equipo de liderazgo o equipo pastoral. Todo esto debe de suceder sin dejar de enfatizar la autoridad del liderazgo del EspĆritu Santo en la Iglesia. Es esencial para la vida de la Iglesia que se practiquen los patrones bĆblicos de disciplina y que el liderazgo ejerza la supervisión de la disciplina de la comunidad, a nivel individual y corporativo, guardando la motivación inmaculada de presentarle a Cristo una virgen pura y de representar el carĆ”cter de Dios con integridad.
Bautismo y Cena del SeƱor
La Palabra de Dios ordena a la Iglesia dos ordenanzas dadas por el SeƱor Jesucristo y que son perpetuas hasta su Segunda Venida. La primera, el bautismo en agua, es la seƱal externa de lo que Dios ya ha hecho en el creyente y es un testimonio de que el todo de la persona ahora pertenece a JesĆŗs. Manifiesta la identificación con JesĆŗs en Su muerte, sepultura y resurrección. Debe hacerse en el nombre del Padre, del Hijo y del EspĆritu Santo. La Cena del SeƱor es una conmemoración de la muerte del SeƱor y se realiza en memoria de Ćl hasta que Ćl regrese; es una seƱal de nuestra participación en Ćl y Su Reino. Ambas instituciones estĆ”n restringidas para los creyentes.
Segunda Venida de JesĆŗs
Creemos en la segunda venida del SeƱor Jesucristo, la resurrección de los santos, el cumplimiento de la profecĆa de los Ćŗltimos dĆas y el juicio final. El juicio final determinarĆ” el estado eterno tanto de los santos como de los incrĆ©dulos. Afirmamos con la Biblia que habrĆ” el Tribula de Cristo, este evento es Ćŗnico y exclusivo para los creyentes. Las recompensas y pĆ©rdidas de este evento serĆ”n determinadas por la forma en que cada discĆpulo corrió la carrera de Dios despuĆ©s de ser salvo.



